jueves, 3 de mayo de 2018

La extrema derecha defiende a los cinco integrantes de La Manada

La sorprendente sentencia en el caso de la violación de La Manada en San Fermín trajo un estallido de indignación por todas las ciudades españolas, concentraciones, manifestaciones, comunicaciones, opiniones, etc, todas coincidían en que la sentencia relataba un claro caso de violación para al final quedarse en un supuesto de abuso sexual debido a la falta de violencia, como si la presencia de 5 hombres no supusiera una fuerte intimidación para una chica de 18 años.

Tras esa reacción inicial está sucediendo un hecho muy preocupante como es el posicionamiento a favor de los cinco miembros de La Mancha desde muchos sectores de la extrema derecha, de lo que ponemos aquí algunos ejemplos:

Enrique de Diego
Este periodista que fue redactor del ABC, colabora con La Gaceta, Periodista Digital, Alerta Digital, Mundo Digital o Sierra Norte Digital. Ha sido un asiduo en las tertulias de Intereconomía. Se define como un liberal clásico. 

En relación con esta sentencia ha publicado un artículo titulado "Carta a la amiga de Heidi"dirigido a la víctima que comienza con estas frases:

"En los ambientes del juicio de La Manada, en la que tú debías haberte sentado en el banquillo de los acusados, pues tu denuncia es más falsa que un Judas de plástico, te han apodado la “amiga de Heidi”, así que con tal apodo me dirijo a ti. El 7 de julio de 2.016 destrozaste tu vida y de paso la cinco inocentes con los que practicaste, porque te apeteció, sexo en grupo."

El resto del artículo es aún más vomitivo todavía.

Arcadi España
Actualmente colabora con el periódico "El Mundo", colaborador de Onda Cero. Fue uno de los promotores más conocidos del partido Ciudadanos.

Es un asiduo tertuliano en programas de Televisión. En el programa de Ana Rosa Quintana ha llegado a decir  que "Querría saber si hay algún vídeo de la vida sexual de la víctima", poniendo el acento de la violación en la vida de la víctima en lugar de el deseo de La Manada de llevar a cabo una violación como ellos mismos habían adelantado, y culpando de esta forma a la víctima de lo que le sucedió. 

Este comentario de Arcadi provocó la lógica indignación del resto de tertulianos del programa, lo cual no evitó que siguiera insistiendo llegando a manifestar que considera "admirable el particular voto que este nuevo héroe civil, el juez Ricardo González, ha incrustado en la sentencia y donde pide la absolución de los condenados. Su poder de convicción radica en la brutal exposición de los hechos a través de una prosa con el tacto inexorable del proctólogo que explica una enfermedad".

Estos son dos simples ejemplos y muy claros de cual es la postura de la extrema derecha en relación con este tema que ha causado tanta indignación.

lunes, 30 de abril de 2018

El libro "España de mierda"

Estamos en abril de 2018, las redes sociales están inundadas de publicaciones criticando un libro publicado en el año 2015, un libro que no trata de política ni mucho menos de independentismo, un libro que critica la poca importancia que se le da en España a la cultura y el conocimiento, de ahí el nombre de "España de mierda". Lo más sorprendente es que todas esas criticas las hacen personas que no tienen ni idea de la trama del libro, demostrando con ello la veracidad del mensaje del libro, lo poco que importa en España la cultura y el conocimiento.


¿Quién escribe el libro?
Albert Pla (Sabadell, 1966) es uno de los cantautores más conocidos en España, en cuyo repertorio hay temas en castellano y en catalán. La provocación y la ironía llevadas al extremo del absurdo son parte de su personalidad artística, por lo que sus manifestaciones públicas rara vez pueden interpretarse en un sentido literal, aunque sí suele ser fiel a una idea: a menudo manifiesta opiniones en contra de la monarquía.
De hecho, el catalán se maneja con facilidad en el terreno de la contradicción, como en el polémico texto al hilo del referéndum ilegal del 1 de octubre en el que comentaba, de forma sarcástica, sentirse "devorado por el buey del independentismo". Horas después, explicaba que la carta abierta formaba parte de una apuesta: "Sabía que si escribía un artículo mal escrito y lleno de mentiras y tonterías, me lo publicarían todos los medios españoles".
"Me encantaría que Cataluña fuese independiente, ahora bien, no voy a mover un dedo para ello. Tampoco sé si me encantaría; me la suda, no le doy ninguna importancia", comentaba él mismo en 2014, un año antes de publicar España de mierda. En esa misma época, dijo que la independencia estaba en el puesto 195 de sus prioridades.
En el programa de radio Carne Cruda, Albert Pla ha contestado a la polémica: "No puedo decir nada porque me condenarían, así que lleváis razón, viva España".
¿Qué cuenta el libro?
Raúl Gadea, un joven cantante uruguayo, y Tito, su representante y habitual del Madrid de Lavapiés, se embarcan en una gira de conciertos por varias ciudades españolas. En su viaje, viven episodios surrealistas, desde Galicia a Andalucía. Inician un camino de Santiago a la inversa que les lleva al final a pasar por Madrid, Cantabria, País Vasco, Cataluña, León y Murcia. Y, en ese periplo narrativo, Pla recurre a ciertos tópicos regionales para hacer humor.
En el texto se menciona desde la página 1 a muchos más músicos que políticos. Por ejemplo, Jorge Drexler, Javier Krahe, Rosendo, Julián Hernández (Siniestro Total), Andrés Calamaro, Quimi Portet (El último de la fila) o Kiko Veneno.
Los dos protagonistas viven anécdotas en la carretera y en los conciertos, momentos que Pla reconoce haber recopilado de su profesión como músico y haber transformado para el libro. La mayor parte del texto incluye críticas, a menudo bastante obvias, al mal trato que se da en España al mundo de la cultura y en concreto al de la música, con la corrupción política de fondo.
Entre sus bromas con tono crítico, el autor incluye a Podemos y a Ciudadanos; a PP y PSOE. Pla hace burla del independentismo desde varios puntos de vista.
Les contaron que los terroristas del Bierzo eran un grupo recién creado que luchaba por la independencia del Bierzo, harto de estar sometido al poder despótico de los leoneses.
Tenían planeado un atentado en el consistorio de León, pero la bomba exploró en el mismo piso franco donde la banda lo estaba preparando. Las seis víctimas eran los terroristas. Al parecer, las tres facciones de la banda -los que querían grabar el comunicado en gallego-leonés, los que lo querían en gallego y los que lo querían en lengua burón, idioma oficial de los arrieros del valle de Fornela- estaban discutiendo acaloradamente en el momento de la explosión.
Los últimos prefirieron autoinmolarse con su propia bomba a hacer un comunicado en gallego. "¡Antes muertos que gallegos!, giraton antes de hacer estallar la bomba.
También incluye en la novela la figura del ingeniero Isaak Westinghouse, alemán residente en Guatemala hijo de madre polaca, con abuelo ortodoxo ucraniano y abuela paquistaní, que diseña una infección que solo se instala en las gargantas de los catalanoparlantes, para erradicar el idioma y a los catalanes con ayuda de la ONU.
En cuanto al mundo de la cultura, Pla relata la nube de intereses que rodean al mundo de la música, casi siempre alejados de la calidad en favor del negocio. Lo refleja a través de un concierto en la Sala Galileo de Madrid.
Después del concierto, la gente estaba feliz, sospechosamente feliz. Extremadamente. Eufóricos, totalmente entusiasmados. A todos les había encantado.
Tanta sonrisita y buenas palabras hicieron que Raúl no supiera nunca si el concierto fue bueno o malo.
Todo el mundo era importante esa noche. Manueldiseñadorymodelo. Joséescenógrafodelteatroestegrande. Los madrileños tienen nombres extraños. Parecen añorar su pasado cortesano, les gusta aparentar que tienen cierta nobleza o importancia social. RamónproductoryareeglistadeJuanPardo. Se sienten desnudos sin abolengo, por eso se hacen llamar por el nombre y las acciones que emprenden. MaríahijadeldirectorTrueba: Eso les confiere un rango igual a un título nobiliario.
La novela también lanza un dardo a la falta de criterio de los responsables de programación de grandes recintos culturales.
Pero ser concejal de Cultura [de Gijón] también tiene una parte engorrosa, como es decidir qué espectáculos se programan en el Teatro Jovellanos.
Normalmente, le aconsejaba su mujer, que veía mucho la tele y estaba al día.
La programación era bastante buena. Contrataban a todos los cómicos de las series de televisión, los vodeviles protagonizados por los galanes de la televisión y las obras de teatro de los presentadores de la televisión.
¿Qué se dijo del libro en su momento?
En las reseñas periodísticas del libro, durante los días posteriores a su lanzamiento a finales de 2015, no se encuentran referencias al independentismo y sí a que la novela critica cómo el país ignora al mundo de la cultura.
"Lo que Pla trata de explicar al lector es que en este país la música es menos que un cagao, que no importa a nadie". El Español.
"La novela no es un reflejo de nada; es la España de hoy, en la que ninguno de nosotros nos gusta vernos reflejados. Vodevil rocanrolero y road movie llena de mala leche y de crítica salvaje". Efe Eme.
"En realidad no es más que un nuevo gancho para sus seguidores de siempre. Entre el delirio y la ensalada de tópicos regionales". El Diario de Sevilla.


Las dos portadas del libro

sábado, 28 de abril de 2018

8 claves para entender la sentencia de 'la manada', por Joaquim Bosch

Creo que en el presente caso las normas ofrecían soluciones adecuadas para una decisión judicial diferente. En concreto, de la propia declaración de hechos probados de la sentencia parece deducirse que concurrió una intimidación más que suficiente para determinar que existió agresión sexual.

Protesta en Santander contra la sentencia
1.- Los hechos denunciados en el denominado caso de ‘la manada’ generaron una comprensible indignación de la ciudadanía, que reclamó una condena proporcionada si los mismos quedaban acreditados en un juicio. El relato de la denunciante refería una violación múltiple cometida por cinco hombres, en circunstancias muy humillantes hacia la dignidad de toda persona. Y esas concepciones manifiestamente machistas quedaban acentuadas por la difusión a un grupo de amigos de vídeos de lo ocurrido.

2.- La sentencia ha provocado un enorme descontento social. El tribunal ha condenado a los acusados a 9 años de prisión por abusos sexuales y ha descartado la pena solicitada de 18 años de cárcel por agresión sexual. Sin duda, no ha dado satisfacción a esas expectativas sociales sobre una respuesta judicial ajustada al caso. A veces, las pretensiones ciudadanas no coinciden con lo previsto en el ordenamiento jurídico, aunque no podemos olvidar que los jueces siempre deben aplicar las leyes y no lo que les pide la calle. Sin embargo, creo que en el presente caso las normas sí que ofrecían soluciones adecuadas para una decisión judicial diferente. En concreto, de la propia declaración de hechos probados de la sentencia parece deducirse que concurrió una intimidación más que suficiente para determinar que existió agresión sexual.

3.- Podemos analizar por qué el tribunal condena por abusos y no por agresión sexual. La diferencia entre ambas figuras delictivas consiste en que la violación como agresión sexual exige una penetración no consentida y la concurrencia de violencia o intimidación. Los abusos solo requieren el acceso carnal sin consentimiento libre, sin que exista conducta violenta o intimidatoria. La violencia implica el uso de la fuerza para doblegar la voluntad de la víctima, como por ejemplo golpearla. La intimidación requiere el anuncio de un mal, como amenazarla con una navaja. ¿Por qué el tribunal considera que no hubo agresión sexual? La sentencia indica que no hubo violencia por no concurrir golpes u otros actos de fuerza física. Obviamente, todo acceso carnal no consentido es considerado como violencia desde una perspectiva social. Pero para el Código Penal solo existe agresión sexual si además hay otra violencia específica para anular cualquier posible resistencia de la víctima. El tribunal también descarta la intimidación, porque no hubo amenazas expresas de causar daño a la denunciante. Y explica que se produjo un prevalimiento de superioridad, que agrava la pena de los abusos, pero no supone agresión sexual, ante la ausencia de intimidación.

4.- Esa valoración jurídica es el eje central de la sentencia. ¿Esa superioridad tan manifiesta solo implica un prevalimiento? ¿O representa una intimidación real, que supondría la concurrencia de agresión sexual? Si partimos de los hechos probados de la resolución, me parece que el contexto y las circunstancias del caso reflejarían más bien una intimidación que anula toda posibilidad de resistencia y que supondría agresión sexual. El contexto está marcado por haber sido llevada con engaño a un “escenario de opresión”, en palabras de la propia sentencia. Y las circunstancias muestran una aplastante superioridad numérica y física de cinco hombres ante una chica de 18 años. Cualquier mujer en esa situación se vería objetivamente intimidada, sin posibilidad real de resistencia e incluso sabiendo que toda actitud de oposición podría ser extremadamente peligrosa para ella. No puede sorprender que la sentencia indique con reiteración que la víctima quedó paralizada o bloqueada mentalmente, por lo que forzosamente adoptó una actitud de sometimiento y pasividad mientras sufría penetraciones vaginales, anales y bucales.

5.- Para declarar los hechos probados, el tribunal se basa esencialmente en las manifestaciones de la denunciante, que considera confirmadas por otros medios de pruebas, como los vídeos, las declaraciones testificales o los dictámenes periciales. La sentencia motiva de forma amplia el relato fáctico y no se puede considerar que desconfíe de la versión de la víctima, pues considera acreditada su versión. Sin embargo, parece existir una contradicción entre la narración de los hechos y sus consecuencias jurídicas. La sentencia fundamenta este contraste en la jurisprudencia existente en la materia, sobre todo en referencia al prevalimiento y a la intimidación.

6.- Históricamente esa jurisprudencia no se ha puesto en el lugar de las víctimas para entender las características de estos casos. Resulta conocida la lista de resoluciones judiciales llamativas, discriminatorias o de claro sesgo machista hacia las mujeres. Por eso bastantes juristas pedimos más formación desde la perspectiva de género para captar esa complejidad. También sería aconsejable reflexionar sobre posibles reformas legales. La forma habitual en la que los abusos sexuales llegan a los juzgados instructores son los tocamientos y conductas similares. No parecen tener demasiado en común con hechos vinculados a penetraciones sexuales inconsentidas sin violencia o intimidación, que se asemejan más a la figura de la agresión sexual con violación. En diversos países europeos todas las formas de acceso carnal inconsentido son consideradas violaciones, existan o no actuaciones violentas o intimidatorias.

7.- A pesar de los precedentes jurisprudenciales, la sentencia podría haber apreciado la concurrencia de intimidación y de agresión sexual. Había elementos suficientes para esa valoración jurídica, como se ha indicado. En todo caso, la resolución ha sido dictada por el tribunal competente, que ha motivado las razones por las que la adopta. Cuando existe disconformidad con una sentencia, el sistema de recursos es el que puede permitir su modificación. En este ámbito, sería positiva una evolución de la jurisprudencia que esté orientada a la protección de las víctimas desde una perspectiva de género, que sea consciente de las particularidades de estos procesos.

8.- En todo caso, más allá de lo jurídico, los hechos probados muestran en los acusados un desprecio hacia la dignidad de las mujeres que resulta incompatible con principios básicos de igualdad. Y no debemos olvidar que se trata de actitudes muy instaladas en parte de la sociedad. Ojalá el debate colectivo sobre este caso nos lleve a reformas educativas, sociales y legales para eliminar ese machismo estructural. Ojalá todo ello nos sirva como reflexión para ir hacia una sociedad más justa, igualitaria y no discriminatoria.

miércoles, 25 de abril de 2018

No, Cifuentes, no nos retractamos, por Ignacio Escolar

El próximo 21 de mayo, Raquel Ejerique y yo tenemos hora en el juzgado. Acaba de llegar a la redacción de eldiario.es una cédula de citación. El tribunal de primera instancia número 39 de Madrid nos ha convocado a instancias de Cristina Cifuentes. La presidenta de Madrid ha dado ya los primeros pasos para presentar una "querella criminal" contra nosotros por "presuntos delitos de injurias y calumnias".

El 21 no es el juicio; eso tardará aún bastante. En esa fecha, se celebrará el acto de conciliación, un paso previo, obligatorio antes de una querella de este tipo. Cifuentes nos acusa de atentar "gravemente contra la verdad" y contra su honor en nuestras informaciones sobre su máster y pide que nos retractemos; que admitamos que nuestros artículos sobre su máster han sido "calumniosos"; que digamos que nuestra información era falsa.

No lo vamos a hacer. No nos retractamos. Nos reafirmamos en cada línea de todo lo publicado.

No vamos a retractarnos porque eso sí sería faltar gravemente a la verdad, a la que nos debemos como periodistas.

La información que eldiario.es ha difundido sobre el máster de Cristina Cifuentes ha sido veraz y contrastada. Nuestro primer titular – Cifuentes obtuvo su título de máster en una universidad pública con notas falsificadas– se ha demostrado cierto de la primera a la última palabra.

Gracias a nuestra investigación periodística, también hemos acreditado que Cifuentes nunca fue a clase, que jamás la vieron en los exámenes, que le aprobaron asignaturas por medio de convalidaciones con firmas falsificadas, que una de sus profesoras ha denunciado las notas ante la inspección y que no hay registro alguno ni de su trabajo fin de máster ni de que lo defendiera ante ningún tribunal.

Cifuentes pagó la matrícula –tres meses fuera de plazo– y pagó dos años después para recoger el título. Es lo único que hizo de forma regular para obtener este título oficial que nunca se mereció.

Cifuentes no ha parado de mentir desde que publicamos nuestra primera noticia y también miente en su escrito ante el juzgado. Dice que eldiario.es "afirma con rotundidad pero sin prueba alguna que la señora Cifuentes falsificó las notas del master". Y no es así: nunca dijimos que esa falsificación la hubiese realizado ella. Desde el primer momento explicamos que había sido una funcionaria conocida por Cifuentes, Amalia Calonge, quien había entrado en el sistema informático de la Universidad para cambiar ilegalmente sus notas. Teníamos razón, como ha quedado acreditado por la propia Universidad, que ha expedientado a esta funcionaria y ha presentado una denuncia ante la Fiscalía.

En otro párrafo del escrito, Cifuentes considera calumnioso que tachásemos de "irregulares" los documentos que mostró "para demostrar que las afirmaciones de los periodistas son rotundamente falsas". ¿"Irregulares" le parece calumnioso? En realidad nos quedamos cortos. Cifuentes presentó un acta falsificada con varias firmas falsas, como han confesado ante la Policía dos de las supuestas firmantes. Ese papel, más que irregular, es la evidencia de un presunto delito de falsedad documental que hoy está siendo investigado por la Justicia.

Esta querella no va a ser la única a la que nos enfrentemos. Cifuentes ha presentado otra más, por presuntos delitos contra la Ley de Protección de Datos, que por ahora no nos ha sido comunicada y que tampoco nos consta que esté admitida a trámite.

Como periodista, no es la primera vez que me llevan ante los tribunales. Sí la primera ocasión en la que me acusan de delitos penados con cárcel.

Nunca es agradable tener que pasar por un juzgado como acusado, pero en eldiario.es estamos muy tranquilos. Tenemos la verdad de nuestra parte y el apoyo de más de 31.000 socios y socias que nos respaldan.

No nos van a amedrentar, por muchas querellas que lleguen.

domingo, 1 de abril de 2018

Jesucristo no fue el primer personaje adorado que nació de una virgen un 25 de diciembre muriendo en una cruz

Nació un 25 de Diciembre, su madre era una virgen. Su nacimiento fue acompañado por una estrella en el este, ... fue conocido con varios nombres como La Verdad, La Luz, El hijo elegido de Dios, el Buen Pastor, la Oveja de Dios, y muchos otros. Murió después de haber sido traicionado. Su nombre no es Jesús, es Horus, que vivió 3.000 años antes de Cristo.


Horus
Horus, ("el elevado") era el dios celeste en la mitología egipcia. Se le consideraba como el iniciador de la civilización egipcia. Era el dios del cielo, de la guerra y de la caza. Era el hijo de Isis y Osiris. 

Pero no es el único dios que nació un 25 de diciembre, otro es Attis, dios griego. El culto a Attis comenzó hacia el 1200 a. C. en el monte Díndimo (actualmente Murat Dağı en Gediz, Kútahya).

Hay más dioses que nacieron el 25 de diciembre, Mitra, dios persa, nació en una caverna un 25 de diciembre de una madre virgen. Vino del cielo y nació para redimir los pecados del mundo. Era conocido como “El Salvador”, el Hijo de Dios, el Redentor, el Cordero de Dios… Con sus 12 discípulos viajó por países lejanos enseñando una doctrina de amor e iluminación para los hombres. Fue enterrado en una tumba de la cual resucita (acontecimiento que era celebrado alegremente todos los años…)

Muchas coincidencias, sorprenden tantas coincidencias, nacer de una virgen, el 25 de diciembre, resucitar después de tres días, 12 discípulos, …

Todos estos dioses o deidades tienen una coincidencia mucho mayor con algo que es pasado y presente. Desde 10.000 años antes de Cristo la historia está llena de escrituras y esculturas que reflejan la adoración al Sol. Si nos situamos en aquella época es lógico entender la preocupación y adoración hacia el Sol, surge cada día trayendo la luz, el calor y la seguridad, nos salva del frío, de la oscuridad, de las tinieblas pobladas por animales salvajes. El Sol es la vida, imprescindible para la vegetación, de él depende la vida sobre la tierra. Por todos estos motivos, nuestros antepasados adoraban al Sol. El Sol, con sus cualidades de portador de vida y salvador de la vida fue representado como representante del invisible creador o Dios. También fue conocido como Dios Sol, la luz del mundo, el salvador de la humanidad. 



Zodiaco
Además de ser conscientes de la necesidad del Sol, también estudiaban a las estrellas, lo cual les permitió reconocer y anticipar realidades que ocurrían, como los cambios lunares. Descubrieron las constelaciones, entre la más importante está la Cruz del Zodíaco, una imagen muy repetida en escritos y esculturas a lo largo de toda la humanidad, representa el paso figurativo del Sol por las 12 constelaciones mayores en un año, también muestra los 12 meses del año, las 4 estaciones, los solsticios y equinoccios. Nuestros antepasados estudiaron las estrellas y personificaron mitos elaborados que reflejaron sus rotaciones, como por ejemplo Acuario, el portador de agua que traía lluvias primaverales. 


Pero volvamos al relato del nacimiento de Jesucristo, y otros dioses, tal y como ha llegado a nuestros días, resulta evidente que la secuencia del nacimiento es claramente astrológica. La estrella del este es Sirio, la estrella más luminosa del cielo que el 24 de diciembre se alinea con las tres estrellas más brillantes del Cinturón de Orión llamadas “los tres reyes”, que junto a Sirio apuntan al lugar en que el Sol sale el 25 de diciembre. 

El fenómeno más importante que ocurre el 25 de diciembre es el solsticio invernal, o el nacimiento del dios Sol, un tema muy común en varias culturas alrededor del mundo durante los pasados milenios, incluyendo el egipcio. Desde el solsticio de verano al de invierno los días se van volviendo cada vez más cortos y más fríos, desde la visión del hemisferio Norte el Sol semeja moverse hacia el sur volviéndose cada vez más pequeño, al acortarse los días y el fin de las cosechas, a la llegada del solsticio invernal, simbolizado por nuestros antepasados el proceso de la muerte. Fue la muerte del Sol. 



El 22 de diciembre es el día en que el Sol se encuentra en el punto más bajo en el cielo, y este día, el 22 de diciembre, el Sol deja de moverse, al menos por lo que se puede percibir, por 3 días. Durante estos 3 días de pausa, el Sol reside en las vecindades de la constelación conocida como la Cruz del Sur. Después de estos tres días, el 25 de diciembre, el Sol se mueve 1 grado, esta vez hacia el Norte, comenzando un período de días más largos, el calor y la primavera. 


Por lo tanto se dice: el Sol ha muerto sobre la Cruz, ha quedado muerto por 3 días, y ha resucitado o vuelto a nacer. Ésta es la razón por la que Jesús y otros numerosos dioses del Sol comparten la crucifixión, la muerte por 3 días y el concepto de resurrección. Es el período de transición después de que el Sol cambia de dirección hacia el hemisferio Norte del planeta, llevando la primavera, y pues, la salvación. 


Así resulta evidente que el simbolismo astrológico alrededor de Jesús, lo referente a concerniente a los 12 discípulos, se refiera realmente a las 12 constelaciones del Zodiaco, con lo que Jesús, siendo el Sol, viaja acompañado de ellas. Es por esto que Jesús en el temprano arte oculto es mostrado siempre con su cabeza sobre la cruz. Para Jesús es el Sol, el dios Sol, la luz del mundo, el salvador levantado, quién voluntariamente "Viene otra vez", como cada mañana, trayendo un nuevo día. La gloria de Dios que protege contra las obras de la oscuridad, cuando es "Nacido otra vez" todas las mañanas, y puede ser visto "Venir en las nubes," en el cielo, con su "Corona de espinas", o, los rayos de sol.
Fuente: Zeitgeist

sábado, 31 de marzo de 2018

Murcia, más de 200 días de movilizaciones

Manifestaciones en Murcia que congregan a más de 60.000 personas, y no es por el agua. Murcia está viviendo las manifestaciones y movilizaciones más importantes de su historia democrática, ¿Qué pasa en Murcia? vamos a intentar resumir 30 años de reivindicaciones y más de 200 días de movilizaciones.

Miles de murcianos y murcianas llevan más de 200 días saliendo a la calle para defender , frente al intento del gobierno de partir la ciudad en dos para dar paso a las vías del AVE, pero la ciudadanía dice que . Fuertes movilizaciones que, curiosamente, están siendo sistemáticamente silenciadas por la prensa nacional.

Los periodistas murcianos, y cualquiera que esté enterado de la actualidad de la Región, llevan 30 años siguiendo a la plataforma pro-soterramiento: Como dice un veterano de estas marchas, "muchos de los que se manifiestan hoy, muchos de los que nos critican, muchos de los periodistas que lo cuentan y muchos policías que vienen a evitar que entremos en las vías, iban en pañales cuando esto empezó".

Este es un movimiento vecinal nacido en los barrios obreros de la zona sur de Murcia que se ha heredado de padres a hijos, de vecino a vecino (los viejos lo transmitieron a los que iban llegando) e incluso de casa en casa. Se resume en una frase: "El tren por abajo, yo por arriba".

Empezó como una forma de reivindicar que las vías del tren convencional, que partían la ciudad de Murcia de Norte a Sur, dejaran espacio a la gente. "Si miras un mapa de Murcia lo ves claro", me dicen. La ciudad está dividida por una planificación ferroviaria que primó que la estación estuviera cerca del centro y que las vías atravesaran toda la ciudad, precisamente, salvando el centro. Para ello había que cortarla en dos.

Los primeros recortes de prensa que se pueden encontrar de las protestas son de los años 80. Muchos vecinos se manifestaban con cardados, hombreras, pantalón de pitillo y chaqueta de pana. Eran gente joven, de clase trabajadora. Eran como el actual y eterno portavoz de la plataforma, Joaquín Contreras, que hoy ya pasa los 70 años.

Casi todos, él también, se siguen manifestando hoy.

"A los más veteranos de los barrios del sur de Murcia les hemos visto envejecer en las fotos del periódico", dice un vecino con orgullo. "Los políticos que les han prometido cosas han cambiado pero ellos siguen aquí", añade. Los políticos son como un hilo de agua sobre una piedra que es la plataforma: año tras año la han ido desgastando con anuncios que no se cumplían pero la piedra, la protesta, ahí sigue.

La década de los 80 pasó y en el 1992 empezaron a sonar las promesas de algo nuevo que sonaba a Curro y a Cobi, a Barcelona y a Sevilla: el AVE.

Mientras, en Murcia, el tren desde Madrid seguía llegando igual que en tiempos de, y no es broma, la Reina Isabel II.

La estación del Carmen es de esa época y entonces se dijo que "era provisional". Algunos tramos de la vía que viene desde Madrid atravesando La Mancha también son de cuando la Revolución Gloriosa del 1868. Y esto tampoco es una broma.

A finales de los noventa, con el AVE ya volando entre Madrid y Sevilla, empezaron las promesas del soterramiento ligado a un "AVE murciano" por La Mancha o por Alicante. Algunos recortes de prensa, como este que encontró el periodista murciano de TVE Manuel Segura, incluyen fotos de políticos de entonces con promesas de "8000 millones de pesetas para cambiarlo todo", para hacer un "soterramiento integral de la vía".

Aquellas promesas no se concretaron hasta, aquí en la periferia todo va muy despacio, los acuerdos de 2001 y 2006. Acuerdos entre los gobiernos central, local y regional que "transformarían antes de 2010 la ciudad: un soterramiento total que liberaba millones de metros cuadrados de vía instalaciones ferroviarias". Un idílico proyecto de zonas verdes y cambio radical para Murcia. Aquellas noticias, las publicaciones o el vídeo, hicieron creer en una ciudad nueva. Un espacio, para que lo pueda entender un madrileño o un valenciano, similar a lo ocurrido en el Manzanares o el Turia a su paso por ambas capitales.

Nunca llegó. Pero sí llegó la crisis.

Los vecinos se habían mostrado bastante incrédulos ante todos aquellos proyectos en las reuniones con las distintas administraciones. Mientras tanto, durante años, todos los martes se siguieron manifestando en el paso a nivel desde donde escribo estas líneas: "Algún día éramos solo 5 o 6", me confiesan Antonio Hernandez, uno de los portavoces de la plataforma, y su padre, dos habituales en las concentraciones.

La crisis urbanística que golpeó a España y al mundo entero golpeó a la Región de Murcia de una manera brutal. Una comunidad autónoma tan vinculada al ladrillo se sumió en graves problemas económicos. Esa es una de las causas para que el AVE, que tenía que haber llegado a la ciudad (y a la Región) procedente de Alicante, se parara en seco en la provincia vecina. Con esta parada también se paró el proyecto de soterramiento.

Ahora, en 2017, llevamos años con el AVE, según confiesa un político de alto rango del Gobierno Murciano, "parado a las puertas de Murcia por problemas técnicos y de presupuesto".

¿Y qué ha pasado para que en alguna manifestación estos mismos vecinos de hace 30 años hayan juntado a 60.000 personas por el centro de Murcia?

No es fácil de explicar ¿A que no? Sobre todo si leemos que ahora mismo Ministerio, Gobierno regional y Ayuntamiento (los tres en manos del PP) insisten en que el soterramiento "sí está presupuestado y es una realidad" que se va a conseguir.

¿El problema cuál es?, le pregunto a los militantes prosoterramiento a pie de vía. Respuesta: "que hay que mantener una vía provisional en superficie junto a enormes muros de metacrilato -pantallas acústicas y de seguridad- y una enorme catenaria de alto voltaje mientras se espera a hacer las obras del verdadero soterramiento". Esta es la versión oficial de las administraciones también. Aunque explican que es una molestia necesaria para que llegue el AVE primero y después el soterramiento. Ese "muro", como lo llaman los vecinos, eliminará varios pasos a nivel como el de Santiago el Mayor y, aunque el ejecutivo ha garantizado pasos para peatones, los vecinos dicen que no se lo creen.

El otro problema son los plazos. Tras numerosísimos retrasos, este soterramiento llegará según la última previsión (optimista previsión) del Gobierno central entre el 2020 (una primera parte) y el 2023 (la totalidad).

Eso a la vez que el alcalde de Murcia, José Ballesta, dice que "no se venderá un billete de AVE en Murcia hasta que de verdad se hayan iniciado las obras del soterramiento". El equipo del alcalde y el del gobierno regional trabajan por convencer a los vecinos de que esta vez sí es la definitiva. Pero reconocen que hay "un grave problema de credibilidad".

Y todo para llegar a estas tres semanas convulsas en las que los vecinos, miles de vecinos, han marchado por las calles de Murcia. Ha habido incidentes, sí, pero la mayoría de concentraciones han sido pacíficas y hasta ingeniosas. Un ejemplo es esta protesta en la que cantaron, junto a 300 músicos voluntarios, una singular versión de la mítica canción de Pink Floyd. Ver enlace

Las movilizaciones no han estado exentas de polémica: Los manifestantes se las han tenido que ver con varias intervenciones policiales tras la visita del ministro Íñigo de la Serna... Ver enlace

En fin, que han pasado más de 30 años desde la primera vez que alguien gritó lo de "Murcia Soterrada". Si has leído hasta aquí... ¿A que ahora no parece una broma?

jueves, 29 de marzo de 2018

Los gatos de Estremera

Un funcionario de prisiones escribe sobre el encarcelamiento de líderes catalanes: “Nada me hizo sospechar que iba a ser usado para resolver de forma ignominiosa un problema que es político”

Mirad, soy funcionario en la prisión de Estremera. Es la mía una profesión dura, sufrida, y desde hace unos meses lo es mucho más… por culpa de unos gatos. Me gustaría hablaros de los gatos que nos han colado en esta cárcel; pero antes preferiría contextualizar lo que es mi trabajo. Contextualizar siempre viene bien, como los chupitos de licor de hierbas, que ayudan a animar el tránsito de una difícil digestión. Lo creo necesario, contextualizar un poco, pues es éste un gatuperio que a todos se nos puede atragantar.

Diré primero que lo que hace dura de verdad mi profesión es que es anónima, casi furtiva; tanto es así, que todos nuestros actos los sentimos los funcionarios sin lógica o fin, como una desgracia. A veces entre los compañeros lo comentamos: oye, que nunca trasciende como debería cuando descolgamos a un preso aún con vida de una reja, o lo rescatamos medio abrasado de un incendio; tampoco cuando nos meten un pincho en el intersticio de dos costillas, ay, o nos rompen un brazo, nos muerden en el hombro, nos vomitan en nuestras feas camisas.

Oh –comentamos entre nosotros–, fíjate en cambio la que se monta cuando a unos guardias civiles les dan un par de tortas en un bar. ¡Terrorismo! ¡500 euros limpios más de salario al mes, que todo es poco, pues todo se lo merece el benemérito cuerpo! Claro que sí.

A mí se me echó encima un reputado etarra dentro de la cárcel; estaba en mi primer mes de prácticas; me retuvo, arrancó el cable del teléfono y me arrebató el walki con una de sus manotas enormes, como de Handía, ese gigante vasco cuya historia triste y mágica fue premiada en los últimos Goya. En esa palma podría haber reposado holgadamente mi cráneo: y como un huevo entre sus dedazos lo hubiera roto con tan solo cerrarlos. Pero Sebastián solo quería decirme con guipuzcoana vehemencia lo “txakurra” que yo era. Gracias, Sebastián: solo querías humillarme gratis por lo que significa mi trabajo, “so perro, so carcelero”, me informó. Gratis sí, pues ni siquiera habíamos cruzado antes una sola palabra.

Con esta pequeña anécdota, un pequeño secuestro de apenas media hora, pero secuestro al fin, di comienzo a mi nueva carrera profesional; pensé que si Sebastián me hubiera asaltado fuera de los muros de la cárcel a lo mejor hubiera sido hasta noticia; dentro, no. Es algo que me dio para reflexionar sobre la naturaleza de mi nueva ocupación.

Pero sigamos con el contexto.

Policía y Guardia Civil suelen atrapar al malo en unos despliegues llevados a cabo con mucho brillo intelectual… y un pequeño ejército de entre cien a ciento diez agentes. Operativos los llaman, en los que van armados con artillería suficiente como para invadir Polonia. Luego, a cien o ciento diez de los malos que van atrapando a lo largo de los años, los meten dentro de un módulo al frente del cual colocan a un solo funcionario, que igual es flaquito, aunque también los ponen anchos, altos y fuertes, pues su complexión no cuenta a la hora de que se valore lo que de verdad importa, que es su soledad.

Entonces, todo lo que exhalan cada uno de esos cien o ciento diez presos le cae al funcionario todos y cada uno de sus días de encierro sobre el pobre uniforme con que lo visten: sus llantos, sus meados, sus vómitos, su sangre, su malestar constante que va laminando poco a poco sus pequeñas ilusiones de hombre, o mujer, que tan solo quiere volver esa noche a su casa con el cuerpo y el alma sin arañar.

Me detengo un segundo, dejadme, con los uniformes, pues oh, los de la Policía son espectaculares, y lo pintureros que van con los suyos los guardias civiles, marcando talle, bien cortados que están los números, juncales que son. Pues tendríais que ver cómo son los nuestros: parece mentira que se pueda diseñar algo así.

Y para completar la contextualización de esa anónima infelicidad, la mía, la que acarrea mi profesión, que no se me olvide deciros que esta cárcel donde trabajo, la de Estremera, es la que registra mayor número de agresiones a funcionarios de España. Dejadme recordar a este respecto a Woody Allen y su famoso chiste: “¿Seis millones de judíos muertos en las cámaras de gas? ¡Los récords están para batirlos!”.

Aquí va mi oscura versión: ¿Ciento treinta agresiones a funcionarios este último año en Estremera? ¡Los récords están para batirlos! Pues claro que sí, y a pesar de esa gran marca, que sin duda pronto será pulverizada gracias a la dirección del establecimiento, que hostiga y hostiga sin pausa ni sentido, a pesar de todas las miserias y contrariedades dichas, pues van y aún nos humillan más a fondo soltando por el patio de nuestros módulos a un quinteto de gatos extraños de narices, muy raros. Son gatos cariacontecidos, que miran y maúllan con temor desde un lugar que sienten equivocado, que no pertenece a su mundo, y que ya desde el primer día en que aparecieron nos han contagiado, a los que hemos de atenderles, de un desasosiego e inquietud casi patológicos.

Ay, qué quinteto de gatazos. Constituye una visión tremenda ver cómo toman a la mañana su leche, al mediodía comen su plato de carne flatulenta, caminan a la tarde sobre el lomo de los tejados golpeados por el viento de esta primavera convulsa que sacude las hermosas vegas del Tajo; al crepúsculo, si amaina y no llueve, cuando el sol agonizante incendia las cuchillas de las concertinas, se puede ver a Junqueras y Forn jugar al tenis; lo hacen con la extraña agilidad de felinos de alzada y regordetes, y a mí me resulta un suplicio observar cómo estiran el lomo entre elásticos bostezos cuando fallan una bola, más que toda la miseria que os he contado de mi trabajo multiplicada por mil; sí, aún más que cien toneladas de vómitos y sangre juntos, más que todos los orines sobre los que haya resbalado y caído, o palpado en los vericuetos de un retrete en busca de un pincho carcelario.

Y me revuelvo en estas angustias al verles jugar al tenis porque cuando decidí dar el paso de ser funcionario de prisiones sabía perfectamente lo que hacía; de sobra me informé de la miseria a la que me iba a enfrentar; “siempre encontraré un resquicio de luz en semejante tribulación”, pensaba; pero nada me hizo sospechar que iba a ser usado, sí, USADO como funcionario público, para resolver de forma ignominiosa un problema que es tan solo político.

Lo mismo que han usado a la Policía Nacional y a la Guardia Civil: solo que a ellos se lo van a compensar con los 500 euros limpios del ala al mes que decía: ese dinero prometido es para que tengan buena disposición de ánimo, digo yo, por si hay que volver a romper la crisma a los que quieran cometer el pavoroso crimen de votar. A nosotros no nos los van a dar, los 500 euros, y eso que somos esenciales en esa estrategia patibularia del Gobierno: ¡CÁRCEL, CÁRCEL Y CÁRCEL para el que piense torcido!

Por eso quiero que al menos me den esos 500 euros, porque ver a esos gatazos encerrados en Estremera me supone morirme de una vergüenza absoluta; es una vergüenza tal que me hace insoportable acercarme cada día a cumplir con mi turno de trabajo; es la vergüenza democrática de tener que sufrir el espectáculo de cinco hombres atrapados en prisión por “crímenes” políticos.

Esto es así, es lo que sé, es mi convicción, escuchadme, por favor, y despertad, que estáis todos como dormidos, que parecéis atontados: esta vergüenza no es tan solo para mí o para mis compañeros funcionarios, es una vergüenza para todo un país, España, que siempre defrauda, que siempre fracasa, que siempre hiere y hace sangrar con el pico roto de sus históricas disputas.

Ahora les ha tocado a estos gatazos de Cataluña, pero ya sabéis que hay otras especies por ahí en el punto de mira de la escopeta del cazador; y las van abatiendo con una brutalidad que solo puede explicar un odio afilado de clase contra clase: loros raperos, perros chistosos de Mongolia o inteligentes sepias de Arco.

Ya que no se os escapa lo que me juego con estas palabras, os pido que cuando esta vergüenza que se extiende como lámina húmeda, como venda usada de enfermo, un día sintáis que os aprieta al fin el alma, recordad lo que decía este humilde funcionario del Estado que solo reivindica que no lo usen como pañuelo para limpiarle los mocos al Gobierno; y si es así, que al menos le den por ello un pequeño plus de 500 pavos limpios al mes, que es el precio tasado que el ministro del Interior le ha puesto a su alma. Ah, y gracias por leerme.

José Angel Hidalgo es funcionario de prisiones, periodista y escritor. Autor de Sal en los zapatos (editorial Verbum), trabaja en el Centro Penitenciario de Estremera (Madrid VII) desde hace casi diez años, cuando fue inaugurada por Francisco Granados. Por deseo expreso del autor publicamos también su fotografía