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jueves, 14 de julio de 2016

Carta abierta de un antitaurino a Sebastián Castella

Por Antonio García Maldonado, el 20 de agosto de 2015

El autor (que se adhiere al pensamiento del artículo) cede hoy su espacio a su hermano, el escritor y farmacéutico Rafael García Maldonado, que publica una carta abierta al torero Sebastián Castella, que hace unos días hizo público un manifiesto en defensa de la tauromaquia en el que pedía a los taurinos reivindicar la fiesta sin deshonra.

Estimado Sr. Castella,

Me llamo Rafael García Maldonado y soy amante de los toros. He leído su carta con atención y, si me lo permite, voy a escribirle unas palabras.

No había escuchado jamás su nombre, ni el suyo ni el de prácticamente ningún matador de toros actual, así que va a tener usted que perdonarme este atrevimiento. Con respecto a mí, los que me conocen le dirán que soy cualquier cosa menos un radical, un violento o un hippie. Soy farmacéutico, una profesión noble, de la que tengo cinco generaciones detrás. Desde hace unos años también soy escritor de novelas. Me apasionan la lectura, la historia y los animales, y de esta triada de aficiones saco conclusiones y certezas que me hacen decirle que su carta está llena de despropósitos, falsedades y demagogia barata. Sobre todo, de ignorancia. Me ha hecho usted pasar vergüenza ajena, y por eso estoy aquí, escribiéndole.

Habla usted como “matador profesional”, que ya es en sí un disparate, y se queja de que la imagen de los toreros está hoy día vilipendiada, de que no hay libertad, de que existe una persecución política e ideológica, etcétera. Incluso dice que Europa le maltrata y que tiene usted derecho al trabajo, algo que, siguiendo su lógica, también podrían reclamar los mafiosos y los proxenetas. Este era un país libre, o algo así, añade con todo el resentimiento que le da (algo hasta cierto punto comprensible) ver cómo su siniestra profesión tiene los días contados.

Porque le diré que lo que se opone a todo lo que usted intenta torpemente defender se llama progreso moral y compasión. Usted no se va a poder jubilar como matador porque haya una revolución antitaurina, sino porque la sociedad avanza en su moral, en sus costumbres, y ustedes no lo hacen. Ya casi nadie puede ver cómo sufre un animal. Intoxica y miente cuando dice que el toreo es del pueblo, que no tiene ideología y que es de artistas y poetas. ¿Compara usted la literatura, la pintura y la música con la masacre de un noble animal porque a determinados artistas (Picasso, pone de ejemplo; un genio malvado y sádico) les gustase dicho espectáculo y los trataran en sus obras? ¿Un novelista que también retrate el crimen hace del asesinato cultura? Creía que no se había atrevido a tanto, pero vi que sí cuando nos amenaza con una ridícula imitación de Bertolt Brecht: ‘hoy van a por los toros, mañana será otra modalidad artística’.

Nos llama antiliberales a los que pedimos la abolición de la salvajada con la que usted se gana la vida. Pero, ¿qué sabe usted de liberalismo? ¿Es liberal no tener compasión por los seres vivos que sufren igual que yo? ¿Es liberal que yo mire para otro lado cuando están siendo descuartizados entre aplausos nobles rumiantes indefensos en cosos de mi país? Los liberales tenemos dos principios sacrosantos, que son la tolerancia y la compasión, hacia los animales humanos y hacia los animales no humanos. Eso es más importante que toda la catarata de artículos de derecho que cita en su misiva de forma torticera.

Las corridas de toros, señor Castella, son una brutalidad objetiva, un ejemplo agonizante del pueblo bárbaro que fuimos hasta hace muy poco. No hay éticamente por donde defender nada con una mínima lógica, más allá de lo que siempre dice Sabina: ‘Al que no le gusten los toros que no venga’. Se tortura y mata a un gran rumiante hasta la muerte. Punto. Ni arte ni milongas.
El toro, por si usted no lo sabe, no es bravo, es un rumiante especializado en la huida. De no estar cerradas las puertas de la plaza, se marcharía lejos, a pastar con el resto de sus congéneres. Embiste, entre otras cosas, por miedo. Por terror y porque se le provoca con el tormento. Porque antes de salir a la plaza a los toros les untan los ojos con vaselina y prácticamente no ven, porque les golpean los riñones con sacos terreros, porque les afeitan los cuernos, porque se les clava una divisa que hacen que salgan desesperados de dolor a la arena. El resto, la escalofriante puya del picador, las banderillas, etcétera, ya lo conoce. Todo eso duele mucho. Muchísimo, igual que le dolería a usted, porque su sistema límbico (el sistema cerebral del dolor, busque en Wikipedia) es exactamente igual al tratarse de un mamífero grande. Señor Castella, su combate es falso, y encima está amañado.

¿Le gusta la historia? Le contaré algo al respecto muy interesante. Usted es católico, imagino, como todos los matadores. Pues verá, el papa Pío V, en el siglo XVI, dijo esto en una bula: “Esos espectáculos donde se corren toros no tienen nada que ver con la piedad cristiana; por ser espectáculos cruentos y vergonzosos, propios no de hombres, sino del Demonio”. Emplean ustedes siempre un argumento lamentable también para esto: los toros son una tradición puramente española. Mentira. Ha habido corridas de toros en todos los países de Europa, sólo que las abolieron hace casi tres siglos (Inglaterra, por ejemplo). En España también se abolieron cuando hubo reyes más o menos ilustrados que vieron que semejante atrocidad nos alejaba de la Europa culta y refinada, como fueron Carlos III y su hijo, Carlos IV. Fue Fernando VII, el monarca más nefasto de la historia de España, el que volvió a introducir las corridas en España, junto con el absolutismo y la Santa Inquisición. El pack completo. El toreo actual a pie, el suyo, el amanerado de medias, luces y manoletinas, se lo debe a ese repugnante traidor y asesino monarca. Hoy día sólo hay corridas en España, el sur de Francia y en los países latinoamericanos con las élites más carcas e insolidarias, como las españolas de hace 50 o 60 años.

Por el respeto que de todos merecen los verdaderamente discriminados, no anime a la carcundia patria a salir de ningún armario, porque haría de nuevo el ridículo al ver que son cuatro gatos los aficionados a esa siniestra fiesta. Empleen el dinero de las subvenciones públicas en formación, en buscar un trabajo digno. No apelen más a la tradición (¿acaso no lo es la ablación del clítoris en Somalia?) ni al liberalismo. Ah, y no diga tampoco aquello del sufrimiento de los demás animales, las gallinas en las jaulas y todo eso, porque le adelanto que tampoco me gustan nada, y que compro huevos de gallinas del campo, que es donde deberían estar los toros.

Atentamente,

viernes, 18 de marzo de 2016

Detienen al responsable de colocar salchichas con alfileres para matar perros en Toledo

El análisis de los cebos reveló la presencia de un peligroso plaguicida denominado 'Aldicarb', cuya comercialización está prohibida en la Unión Europea. Este veneno fue localizado en el registro de la vivienda del detenido.

Una investigación dirigida y coordinada por agentes de la Policía Nacional de Toledo, en la que han colaborado Agentes Medioambientales de Castilla la-Mancha, agentes de Policía Local y la Fundación 'Alma Animal', ha conducido a la identificación y detención del presunto autor de la preparación y colocación de cebos intoxicados que había ocasionado el envenenamiento de varios canes en el Barrio de Santa María de Benquerencia de la capital castellano-manchega.
Las investigaciones comenzaron después de que a mediados del pasado mes de enero se localizaran los primeros cebos en varias calles del Polígono Residencial, entre ellas Río Boladiez, Río Mesa y Paseo Gómez Manrique.  Dichos cebos, estratégicamente colocados, consistían en trozos de salchichas intoxicadas o con alfileres insertados en su interior y su fin era provocar la muerte o grandes sufrimientos a los animales que pudieran ingerirlos (presumiblemente perros o gatos).
Según ha informado la Delegación del Gobierno en un comunicado, las pesquisas de los investigadores de la Policía Nacional se centraron  rápidamente en torno a un varón, residente en ese barrio y de carácter conflictivo que ya habría tenido enfrentamientos con otros vecinos que le habrían reprendido por su forma de tratar a los animales.
'Aldicarb', el veneno encontrado durante la detención
A principios del mes de marzo, esta misma persona fue detenida a raíz de una denuncia interpuesta por la Fundación 'Alma Animal', después de que una perrita, propiedad del investigado, fuera rescatada por el encargado de un camión de recogida de residuos instantes antes de que se activara la trituradora. Previamente, la perra había sido arrojada a un contenedor sito en la calle Río Mesa.
Paralelamente, los investigadores de la Policía Nacional habían solicitado a Medio Ambiente el análisis de una muestra de salchichas que habían ocasionado una severa intoxicación a una perra llamada 'Kala'. El análisis practicado reveló la presencia de un potente y peligroso plaguicida denominado 'Aldicarb', cuya comercialización está prohibida en la Unión Europea y cuya ingestión puede provocar fallos en el sistema nervioso, dando lugar a convulsiones, colapsos respiratorios  y, en el caso de exposiciones prolongadas, ocasionar incluso la muerte.
Otro dato relevante para la investigación fue el conocimiento de que el principal sospechoso habría trabajado en diversas fincas en la provincia de Toledo, estando acostumbrado a cuidar animales a quienes habría tenido que tratar en diferentes momentos y que, igualmente, tendría experiencia en el uso de plaguicidas para erradicar la existencia de diversos insectos o animales que podrían dañar los frutales u hortalizas.
La fase final de la operación tuvo lugar el 17 de marzo, fecha en la que agentes de la Policía Nacional, conjuntamente con agentes medioambientales y perros especializados en la búsqueda de venenos, se personaron en el domicilio del investigado, realizándose un registro en la vivienda, localizando en su interior un frasco etiquetado conteniendo 'Aldicarb' procediéndose a su detención como presunto autor de un delito continuado de maltrato animal.

jueves, 25 de febrero de 2016

Primera condena contra un torero por maltrato animal

A raíz de una denuncia interpuesta por el Observatorio Justicia y Defensa Animal ante la Fiscalía de Medio Ambiente de Cádiz, el torero José Antonio Canales Rivera ha sido condenado tras reconocer los hechos, por el Juzgado de Instrucción nº 1 de Puerto Real (Cádiz) como autor penalmente responsable de una falta de maltrato animal, al pago de 600 euros. Que se tenga constancia, se trata de la primera vez que un torero ha sido condenado por maltrato animal.

El caso se remonta al pasado mes de febrero cuando, en una de las cuadras de un club hípico de la provincia deCádiz, un caballo sufrió diversas lesiones en su hocico. El animal presentaba sangrantes y profundas heridas con forma de media luna encima de su nariz. Según testigos presenciales, las mismas traían su causa en la utilización de las denominadas “serretas vivas”, unos abusivos y crueles instrumentos de castigo fabricados con pinchos de hierro que se colocan directamente sobre la piel del hocico del caballo.
Según los expertos, estos artilugios oprimen violentamente al animal de modo que al mínimo movimiento contrario a la voluntad del jinete, al caballo se le clavan los punzantes dientes de hierro en su hocico, una zona especialmente sensible ya que cuenta con numerosas terminaciones nerviosas.
Celebramos que la sociedad en su conjunto avance y cada vez esté más sensibilizada con el maltrato animal, de modo que el sufrimiento de los animales no resulta indiferente y, cada vez con mayor normalidad, sean los propios ciudadanos los que pongan en conocimiento de las autoridades y de las entidades de defensa animal como la nuestra los casos de posibles maltratos de los que sean testigos.